lunes, 26 de enero de 2009

Flete

A mi ex le costó mucho tomar la decisión de mudarnos juntos. Casi dos años. Vivíamos a seis cuadras: yo con mi familia y él, solo. La que insistía era yo, y el que ponía las excusas, era él: que la renovación del contrato, que las expensas, que los gastos, que tengo miedo de que la convivencia termine con lo que somos. Los dos teníamos miedo: ninguno había vivido antes en pareja. Pero yo fui siempre más impulsiva. Se lo pedí mucho y de muchas maneras. Al principio fui, o quise ser, cómplice, tierna y conciliadora. Prometí no invadir sus espacios y respetar sus ritos. Al principio. Fui así. Paciente. Cautelosa. Terminé siendo amenazante. No es por justificarme pero lo mío no era un capricho: deseaba acostarme y levantarme, todos los días, a su lado. Lo cierto es que a él, a pesar de la resistencia que demostraba, también le entusiasmaba la idea. Cuando dejé de hablar del tema, apareció con una llave envuelta en un sobre hecho con una hoja rayada que decía “mi casa es tu casa”. Fue muy conmovedor. A las dos semanas estaba instalada. Y sentía, realmente, que era mi casa. Es que mi ex era desordenado pero muy generoso. Me dejó el placard del dormitorio sólo para mí, porque él casi no tenía ropa. La había perdido en un viaje y nunca se preocupó por reponerla. Usaba la ropa de la madre y la que ya no le entraba a los amigos. Tuvimos algunos momentos de felicidad de esos que le llaman cotidiana. Hubo notas arriba de la mesa, cenas sorpresa con cerezas con hielo de postre y zapadas hasta la madrugada. También hubo de lo otro: aniversarios no celebrados, no olvidados, no celebrados, soledades nocturnas, reproches, platos sucios durante semanas, plantas secas, pánico de ataques. Colección de tapitas de Danette debajo del Mouse. Duramos un poco más de un año. El día que nos separamos me juré nunca más pedir algo así. Quiero que la próxima vez la culpa esté compartida.

7 comentarios:

Au drey dijo...

Bizarro eso de que usaba la ropa de la madre tu ex. Y la que ya no le entraba a los amigos. ¿Se iba achicando ese muchacho, mientras el resto crecía?
Perla, la próxima te toca una lindísima peli, de esas que vos editás en tu super album.
Besos, besos.

Lyon dijo...

Por eso estás buscando casa, ¿no? ;)
Che, que la culpa es de quien hizo lo que hizo después y siempre es compartida. O acaso tiene que agradecerte por todos los otros momentos, los buenos. No, señorita, todo de los dos, en el recuerdo y, si se puede, en el olvido también. Sobre todo en el olvido.

Soy peregrinaperla dijo...

Busco casa porque no tengo con quien vivir. También estoy buscando gato.

Lyon dijo...

Jaja. Te consigo las dos cosas en un santiamén.

Siesta escandalosa dijo...

Los gatos vienen solos, Clau.

Siesta escandalosa dijo...

Muy Sofovich o Garbellano el comment anterior.

Soy peregrinaperla dijo...

Meki, el cuerpo de mi ex era anacrónico. Así se explica.

Lyon: necesito el gato. Lo otro se verá.

Clau, me ves viviendo con la pradón? qué miedo.