lunes, 16 de febrero de 2009

Misunderstanding

Qué parte de "no puedo" no entendes?

domingo, 15 de febrero de 2009

Te lo agradezco, pero no.

Cómo me molesta que me lean el menú en voz alta.

Adentrarse en la noche

Tolerar, soportar, cargar, sobrellevar, aguantar, hacerse cargo; hacerse cargo de la noche -aceptar la oscuridad, saber llevar nuestra porción de noche, aceptar una parte de la noche, vencer la oscuridad, restarse luz, adentrarse en la noche, hacerse cargo de la oscuridad, hacerse cargo de la noche*



*Fragmento de La vida privada de los árboles, Alejandro Zambra.

viernes, 13 de febrero de 2009

En breves

Estreno hogar con hogar, y terapeuta. Es decir que en los meses que vienen voy a encender el fuego y voy a intentar digerir la felicidad, algunos miedos y las angustias de siempre.

jueves, 12 de febrero de 2009

No es lo mismo

Vivito y coleando, que vivito y culeando.
Ojo, che.

También en esto tenía razón ella

Mi cuento favorito de Carver es Belvedere. No puedo dejar de sufrir leyéndolo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

ohhhhh

Estoy enamorada de un chico que se llama

Maximiliano

martes, 10 de febrero de 2009

Adorada lluvia

No pares.

lunes, 9 de febrero de 2009

Qué. A ver. Basta

A ver, qué, decime. Tengo que ser una zorra? tengo que engañarte para que me quieras? qué, a ver, decime. Tengo que ser egoísta? Tratarte mal? Dejarte plantado un sábado a la noche? dejarte solo? Tengo que cagarte bien la vida así te enamorás de mí? Querés que haga con vos lo que hacen mis amigas con sus novios? te gustaría eso? querés que te mienta en la cara y cuando me descubras ni siquiera pedirte perdón? eso querés? A ver, qué. Te parece sexy que flirtee con tu mejor amigo para que te calientes conmigo? dale, contame cuál es tu morbo. querés pegarme? te gustaría darme chirlos? asfixiarme? Dale, decime. También puedo ser una zorra y arrodillarme ante tus bajezas, desarticular tus mecanismos, envenenarte y hacerte sufrir hasta que me quieras. Qué. A ver. Basta.

Apostillas de una reunión en lo de Magaló

La idea era atractiva por diferentes motivos pero, aún así, resultaba extraña. Para todas. Al menos, para mí. Era extraña. Aunque, pensándolo bien, extraña no es la palabra. Más bien, diría, bizarra. Algo morbosa. Es que en el fondo, más que una prueba de reconocimiento- algo inevitable considerando que hacía quince años que no nos veíamos-, era el deseo de corroborar que una está mejor que el resto. Suena mal pero es así: uno cree, sabe, que durante todo ese tiempo progresó, creció y maduró. Pero, por sobre todo, cree que es la única. Y esto es lo más grave. Comprobar eso, no podemos negarlo (fuimos a colegio de monjas pero ninguna es una carmelita descalza) da cierto placer. El hecho de llegar a casa y contarle a nuestras madres: “che, la vi a fulanita, no sabés, está hecha mierda, no hizo nada de su vida, pobre”, da cierto placer. Sin embargo, no le teníamos, sospecho, tanto miedo a la comparación entre nosotras, sino a la comparación con nosotras mismas: una cara de doce versus una cara de veintiséis. Un cuerpo de doce versus un cuerpo de veintiséis (se habrá operado alguna? cómo se mantendrá mengana?)

También hay que reconocer que era una buena oportunidad de echarnos en cara cosas que en la adolescencia no nos animamos a escupir (yo, por ejemplo, todavía no le perdono a Peluso haberse reído de mi anillo) De pasar facturas en australes. De confesar que en realidad nos gustaba su noviecito y que por eso la dejábamos de lado. De pedir perdones oxidados. De recordar historias que habían quedado en el olvido. Afortunadamente, nada de eso sucedió. No hubo en nuestro reencuentro aire de competencia. Sí, de complicidad. También hubo espontaneidad y muchas risas. Relatos desopilantes y algunos muy vergonzosos (no me acordaba que me habían querido echar del viaje de egresados por haber visto, por accidente, a un compañero desnudo) Una mesa con mamaderas, mate, cuernitos y cigarrillos. Discovery Kids de fondo. Afortunadamente, el encuentro fue de todo menos morboso. Me sorprendieron y me sorprendí a mí misma cuando me escuché decirle a mi mamá que las había visto más lindas que nunca; alegres, maduras, exitosas y realizadas. Verlas así, lejos de incomodarme, me hizo sentir feliz: por ellas y por mí. Por saber que no soy la única.

viernes, 6 de febrero de 2009

Presioname que me gusta

La situación es esta: mi compañera de trabajo, luego de noviar por unos cuantos años, se dejó convencer y se casó con un señor divorciado, que no es únicamente un señor divorciado, sino padre de dos amorosas criaturas que ahora tienen trece y diez años. Criaturas que, prácticamente, fueron (bien) criadas por ella. Hete aquí que parece que a este hombre no se le agotaron las ganas de ser padre (más bien se le reprodujeron) por lo que, desde que dio el sí, manifiesta mediante innovadoras tácticas, su deseo. Entonces: empezó con las frases más correctas, (las que todas queremos escuchar menos mi compañera) “me gustaría formar una familia con vos, nuestra”, siguió con las psicológicas “ya tenes más de treinta, ahora es el momento, los dos estamos sanos y fuertes”, probó también con las amenazas “mirá que un día de estos se me va a pinchar el forro, eh” y terminó haciendo la presión más brillante que alguna vez haya escuchado. En un mail dirigido a su mujer, dice:

Hoy en Caras salió una entrevista a la mujer de Diego Torres, que tiene tu misma edad y dice que quiere ser mamá el año que viene.
No hay caso: Dios le manda mails a los que no tienen casilla.

jueves, 5 de febrero de 2009

Rezongo de jueves

Detesto la gente que utiliza la expresión "tiré toda la carne al asador" como analogía para decir que entregó u arriesgó todo de una. Me imagino a un tipo diciendo: "puse una res en la parrilla sin siquiera haber encendido el carbón", para tratar de decir "me le declaré y le regalé un ramo de flores", y me dan ganas de inducirme el vómito.

martes, 3 de febrero de 2009

Desconfío

De la gente que compra shampoo de una marca y una variedad específica, y acondicionador de otra marca y otra variedad.

El miedo es paralizante.

domingo, 1 de febrero de 2009

Bon anne

Primero de febrero. Acabo de decretar que empieza mi año. Ya vacacioné, volví, me puse triste y ya se me pasó. Chateé en lugar de trabajar. Hice mi clásica visita al hospital y me quise sacar, una vez más, el suero. Enough. Sufi. Desde ahora: concentración. Optimización de la energía. Trabajo por objetivos. Baile. Búsqueda de hogar. Renovación de calendario y un marcador nuevito. Enero ya está tachado. The best is yet to come.